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FRIENDS&FILMS: ¡OLVÍDATE DE MÍ! per MIQUEL CASALS

02/28/2012

Miquel Casals (Girona, 1986) és dibuixant i director a parts iguals. El seu webcomic 20pocos (2007-10), de gran èxit popular va aconseguir ser nominat a la Categoria de Millor Còmic On-line a l’Expocómic de Madrid del 2010. A partir de 2011 publica a La veu de Montilivi, diari del Girona F. C. on retrata amb humor l’actualitat esportiva e inicia la seva nova tira per Internet Con dos tacones, amb Joan Tretze al guions. La seva seva activitat cinematogràfica s’inicia amb Reservoir Dance, una parodia-mix de Reservoir Dogs i Flashdance. A partir de llavors encadena els rodatges de 22, Persuasió i el seu últim treball, Fundido a negro, ressenyat en el bloc fa unes poques entrades, on una història d’amor es veu truncada per un atac zombie.

http://www.miquelcasals.es/

¡OLVÍDATE DE MÍ!

Recuerdo que cuando estaba escribiendo el guión de ‘El nuevo Kubrick’, el embrión de lo que posteriormente ha acabado siendo ‘Fundido a negro’, una colega me recomendó una peli. Me dijo: “Mírate eternalsanshainofdiespotlesmaind, una peli con Jim Carrey en un papel dramático”.

WTF!?

De entrada la cosa no apetecía demasiado, pero como la vi tan motivada hablándome de ella y yo estaba en pleno proceso de escritura de guión, chupándome dos pelis diarias, le hice caso. Indagué un poco más y al fin descubrí que aquel extraño título que escupía por la boca se trataba de ‘Eternal sunshine of the spotless mind’, de Michel Gondry.

Ahora, con el paso del tiempo, se ha convertido en una de mis películas preferidas. O mejor dicho, la que transmite más fielmente el tipo de cine que yo desearía hacer.

¿Que por qué me mola tanto esta peli?

Por su guión. Sin duda, uno de los más brillantes de la historia del cine. Su autor Charlie Kaufman –quien ya dejó claro de lo que era capaz en ‘¿Cómo ser John Malkovich?’ o ‘El ladrón de orquídeas’)–, es un tipo con un talento sobrenatural a las riendas de los guiones con la Courier New como abanderada. En este caso Kaufman relata una delicada y hermosa historia de amor y desamor protagonizada por Joel y Clementine. Nuestra historia. Una historia que sentimos, vivimos y sobretodo, sufrimos.

Con un argumento sin igual: la historia de un tipo que se somete al experimento de un avanzado doctor para que le borre de la mente el recuerdo de su ex.

Por su reparto. Jim Carrey y Kate Winslet. Dos actores que no me gustan especialmente, pero que aquí están absolutamente espléndidos. Ellos interpretan a Joel y Clementine y ya en la primera escena que les vemos hablar, en esa extraña y absurda conversación en el vagón del tren, ya percibimos la imantación que existe entre ellos.

Por la escena de la llamada de teléfono. Tras conocerse, Clementine invita a Joel a ir a su casa. Ahí, él descubre que colecciona patatas disfrazadas y ataviadas de personajillos. Tras tomarse unas “ruinas azules”intiman en el sofá del apartamento. Joel, tímido y avergonzado, decide marcharse a su casa. Antes de que se vaya, Clem escribe su número de teléfono en el dorso de la mano de Joel. Mientras sube el volumen del tema “Phone Call” de Jon Brion, Clementine le grita por la ventana de su casa “Deséame un feliz día de San Valentín cuando me llames. Sería muy agradable”. Joel llega a su casa. Se quita la chaqueta. Se sienta un par de segundos. Coge el télefono. Busca en el dorso de su mano el número pero debe girar bruscamente su muñeca para leer los números. Llama a Clementine.

Por la escena del río helado. Al día siguiente acuden al río Charles a hacer un picnic nocturno. Este está helado. Se tumban sobre él y mientras conversan mirando a las estrellas nos regalan una de las escenas más bellas del cine contemporáneo.

Por su secuencia de créditos. Por ponerla a los 17 minutos de película y por lo desgarradamente amarga y elegante que es. Joel llorando al volante de su coche en una lluviosa noche.

Por su banda sonora. Una selectiva selección de temas nos acompañan a lo largo de la trama. Muy sutiles pero que quedan grabados fuertemente en nuestra memoria. Como la que acompaña la secuencia de créditos: “Everybody’s Got to Learn Sometime” de Beck.

La orfebrería de Gondry al servicio del maravilloso guión de Kaufman. Michel Gondry da rienda suelta a su calidad técnica y poderío visual. Con especial atención a los efectos especiales, nada gratuitos ni artificiosos. Simples y tremendamente efectivos, que descolocan al espectador.

Lo puto peor es la traducción del título. Entiendo que la original tiene cojones, “Eternal sushine of the spotless mind” por lo que las distribuidoras tuvieron la “obligación” de rebautizarla como “¡Olvídate de mí!”, camuflándola de comedia romántica aprovechando que la carátula traía consigo al graciosete de Jim Carrey. Pero eso no es más que una absoluta violación a la obra de Gondry. Con lo bien que hubiera sonado “Eterno resplandor de una mente inmaculada”.

Pero bueno, que le vamos a hacer, siempre le podremos llamar eternalsanshainofdiespotlesmaind, como hizo mi colega.

Miquel Casals

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2 comentaris leave one →
  1. 02/28/2012 23:58

    Excelente elección, recuerdo defender esta película cuando aún estaba en cartelera- detractores de Carrey a doquier (y eso que entonces no hacía papeles tan poco interesantes como los que hace últimamente) rechazaban verla.

    Lo grande de Kaufman es lograr transformar en nimiedad el hecho de que toda la historia se sustenta sobre un elemento de ciencia ficción tan fuerte como es la empresa que se encarga de borrar la memoria, haciendo que el espectador lo asuma sin peros.

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  1. El més llegit « Jacint Casademont

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